domingo, 16 de diciembre de 2018

DIA 1: VUELO Y PRIMER CONTACTO (MIDTOWN)






      Salimos temprano hacia el aeropuerto, en el que hay que estar al menos 3 horas antes para vuelos internacionales. Después de dejar las maletas, donde nos hacen varias preguntas (¿Por qué viajamos? ¿Es nuestra primera vez en US? ¿Dónde vivimos?...) pasamos el control de seguridad y esperamos con un café a que salga el vuelo.

      El avión es de los peorcitos que he viajado (aunque no tengo demasiada experiencia en vuelos largos) pero no mucho mejor que Ryanair en cuanto a espacio. Dan una almohadita y manta, y comida en abundancia, eso sí. Hace bastante calor en el avión (yo que iba preparada para aire acondicionado a tope) y aunque intenté dormir, entre que eran las 10 de la mañana, que estaba emocionada e incomoda a la vez, me fue imposible.


¡Ya se empezaba a ver New York!

      Llegamos a Nueva York a las 13.00, el control del aeropuerto fue bastante rápido y sencillo, nos tomaron las huellas, fotos, y ni nos preguntaron nada, en un momento estábamos fuera donde nos esperaban las maletas ¡Sin problemas!

       Cogimos un taxi para ir a Manhattan, ¡Cuidado! Al salir del aeropuerto varias personas te ofrecen “taxis” para la ciudad. Estos taxis pueden no ser fiables, no tener seguro y además cobrarte de más. Hasta en el mismo aeropuerto lo avisa por los altavoces ¡Incluso en español! Si quieres un taxi, ve a la parada oficial (hay una pequeña cola, y un trabajador te ofrecerá un ticket con el destino (Manhattan, Brooklyn…) y la tarifa fija que debes pagar (52$, que con tasas y propinas se queda en unos 65$)



      Llegamos al hotel, Soho Garden, en pleno Canal Street. Un hotel para turistas, habitaciones pequeñas, pero cómodas y limpias, y con todo lo que necesitas para dormir y ducharte, que es lo que vamos a hacer allí. Lo único más negativo, es que al estar en una de las calles más transitadas, el ruido es constante ¡No te olvides de los tapones si quieres dormir! Tras el check-in, dejamos las maletas en la habitación. Nos cambiamos de ropa a algo más fresco, que el tiempo es bastante caluroso para ser principios de Octubre, y sin más, salimos a hacer la ruta del primer día.


       La parada de metro está literalmente en la puerta del hotel. El metro puede parecer complicado, pero si te mueves solo por el centro, es bastante sencillo. Para mí, lo más sencillo era guiarse por los colores, hacia arriba (uptown) para ir al centro, y hacia abajo (downtown) el día que visitamos la zona antigua (Wall Street, Estatua de la Libertad…) Sacamos el bono semanal (33$) y tuvimos algún problema con la tarjeta y las maquinas, al final acabamos pagando en efectivo para evitar más jaleo. A parte de este lugar, no tuve otro problema con las tarjetas. El metro funciona estupendo, es muy frecuente, y no sé a otras horas, pero nunca lo encontramos masificado. Además me sorprendió lo anchos que eran los vagones.


Itinerario Día 1


       La ruta empezaba en Times Square, como debe ser, el corazón de Manhattan (parada de metro 49st) Luces y más luces, gente por todos lados. Por muchas veces que la hayas visto en series, películas y demás, es un lugar que tiene mucha energía. Y aunque haya gente, no fue muy agobiante. Desde allí paseamos un poco por sus calles y tiendas, en dirección al Rockefeller Centre. Tenía planeado subir al Top of the Rock al dia siguiente, pero como era temprano (sobre las 16.00) preguntamos en las taquillas si tenían sitio para ese día. Mala suerte, no había disponibilidad hasta las 19.30, así que nos ceñimos al plan y sacamos las entradas para el día siguiente a las 8.00 de la mañana. No había nada de cola para pedir las entradas, al menos a esa hora, y activamos el pase Sightseeing Flex, con el que teníamos 4 atracciones incluidas (Precio normal del TOR 34$). Con el código de barras en el teléfono fue suficiente, no hay necesidad de más papeles (aunque yo llevaba copia de todo, por si acaso)




      Después de ver la plaza del Rockefeller, donde ya estaban montando la pista de patinaje (¡En Octubre y con 23 grados!) andamos hasta St Patrick Cathedral, la catedral católica más grande de Estados Unidos. Es muy curioso verla rodeada entre tantos edificios inmensos, como que no pega con el ambiente. Nos acercamos a la puerta, y vemos su interior, pero decidimos no entrar, tampoco es tan espectacular su interior, si la comparamos con cualquier catedral española o europea.



       Aquí ya empezaba a morirme de cansancio, no porque hubiera andado mucho, sino porque mi cuerpo me decía que eran las 2.00 de la mañana y llevaba despierta demasiadas horas. Nuestra siguiente parada era Central Station, pero cambiamos un poco la ruta para ir a la biblioteca, los miércoles no cierran hasta las 19.00 por lo que quise aprovechar ese día para verla, y no dejarlo hasta más tarde por si nos cerraban. La entrada es gratuita, pero puedes pagar si quieres una audio -guía. Cada rincón del edificio es una joya, es una pasada sentarte en esas salas a estudiar o leer (si no fuera por los cientos de turistas molestando, claro) Pero el ambiente es muy agradable, incluso los pasillos y corredores sorprenden. La sala más famosa está en la planta más alta, ¡No te olvides de verla!




       Seguimos con el paseo hasta Grand Central Station, que hervidero de gente, entre los que solo están para ver el sitio, y los que de verdad viajan, allí no para nadie. Los techos merecen mucho la pena y también es muy curioso el corredor de los susurros, estuvimos un rato charlando en cada esquina y ¡Es verdad que funciona!



       El cansancio ya pudo con nosotras, y decidimos retirarnos después de comprar algo de cena a un supermercado cerca de la parada de metro. Es cara la comida allí, incluso en un supermercado. Y eso de que los precios vengan sin impuestos, luego en la caja siempre te llevas la sorpresa. Aunque se escuchaba ruido de la calle en la habitación del hotel, creo que me dormí antes de rozar la almohada.


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1 comentario:

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